Querido hermano, el Espíritu Santo nos está haciendo recapacitar y pensar un poco en algo que está en la Palabra y desgraciadamente no tomamos en cuenta, de lo que yo hablo es de la oración, si, así es, LA ORACIÓN. Todo avivamiento habido en la historia del cristianismo ha iniciado a través de hombres y mujeres que se han humillado delante de su Dios. En estos días he estado leyendo el libro titulado “Fuego Vivo, Viento Fresco” del pastor Jim Cymbala de la iglesia “Tabernáculo de Brooklyn” en Nueva York, y me he dado cuenta que la clave que Dios le dio a él fue la que Dios escribió en su Palabra hace mucho tiempo, LA ORACIÓN. El hno. Cymbala dice: “Descubrí una verdad sorprendente: La debilidad atrae a Dios. Él no puede resistir a los que con humildad y sinceridad reconocen con cuánta desesperación lo necesitan”; la Bilbia dice: “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.”. 1.- Debemos humillarnos, esto quiere decir que debemos reconocer que dependemos absolutamente de Dios en todo. 2.- Debemos orar y buscarlo, esto es tomar tiempo en su presencia y dejar que su perfecta voluntad se vea en nuestras vidas. 3.- Debemos convertirnos de nuestros malos caminos, esto quiere decir que hasta hoy posiblemente hemos hecho lo que nos a dado la gana y lo que debemos hacer es ser obedientes a nuestro Señor en todo. Acto seguido; Él nos perdonará y sanará todo lo que nos rodea, es decir, la familia, los vecinos, los compañeros, la iglesia, etc. En una ocasión el hermano Cymbala escuchó la voz de Dios en su corazón que le dijo: “Si tú y tu esposa conducen a mi pueblo a orar e invocar mi nombre, nunca te faltará tema fresco para predicar. Supliré todo el dinero que haga falta, tanto para la iglesia como para tu familia, y nunca tendrás un edificio de tamaño suficiente para contener las multitudes que enviaré como respuesta.”. Esta misma voz escucho yo en mi corazón que me repite: dirige a mi pueblo a la oración y yo te responderé poderosamente, Yo dije: “Clama a mí y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” Jer. 3:33. Y yo hermanos queridos, le creo a Dios y lo que Él dice lo cumplirá cuando la iglesia esté orando y buscando su rostro. Crealo usted también y únase a la oración. ¡Dios lo Bendiga Rica y Abundantemente. EL PASTOR. miércoles, 18 de febrero de 2009
CUANDO LA IGLESIA ORA
Querido hermano, el Espíritu Santo nos está haciendo recapacitar y pensar un poco en algo que está en la Palabra y desgraciadamente no tomamos en cuenta, de lo que yo hablo es de la oración, si, así es, LA ORACIÓN. Todo avivamiento habido en la historia del cristianismo ha iniciado a través de hombres y mujeres que se han humillado delante de su Dios. En estos días he estado leyendo el libro titulado “Fuego Vivo, Viento Fresco” del pastor Jim Cymbala de la iglesia “Tabernáculo de Brooklyn” en Nueva York, y me he dado cuenta que la clave que Dios le dio a él fue la que Dios escribió en su Palabra hace mucho tiempo, LA ORACIÓN. El hno. Cymbala dice: “Descubrí una verdad sorprendente: La debilidad atrae a Dios. Él no puede resistir a los que con humildad y sinceridad reconocen con cuánta desesperación lo necesitan”; la Bilbia dice: “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.”. 1.- Debemos humillarnos, esto quiere decir que debemos reconocer que dependemos absolutamente de Dios en todo. 2.- Debemos orar y buscarlo, esto es tomar tiempo en su presencia y dejar que su perfecta voluntad se vea en nuestras vidas. 3.- Debemos convertirnos de nuestros malos caminos, esto quiere decir que hasta hoy posiblemente hemos hecho lo que nos a dado la gana y lo que debemos hacer es ser obedientes a nuestro Señor en todo. Acto seguido; Él nos perdonará y sanará todo lo que nos rodea, es decir, la familia, los vecinos, los compañeros, la iglesia, etc. En una ocasión el hermano Cymbala escuchó la voz de Dios en su corazón que le dijo: “Si tú y tu esposa conducen a mi pueblo a orar e invocar mi nombre, nunca te faltará tema fresco para predicar. Supliré todo el dinero que haga falta, tanto para la iglesia como para tu familia, y nunca tendrás un edificio de tamaño suficiente para contener las multitudes que enviaré como respuesta.”. Esta misma voz escucho yo en mi corazón que me repite: dirige a mi pueblo a la oración y yo te responderé poderosamente, Yo dije: “Clama a mí y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” Jer. 3:33. Y yo hermanos queridos, le creo a Dios y lo que Él dice lo cumplirá cuando la iglesia esté orando y buscando su rostro. Crealo usted también y únase a la oración. ¡Dios lo Bendiga Rica y Abundantemente. EL PASTOR.
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